Transgénicos afectan identidad de la Cocina Local

 

Mazorcas perfectamente alineadas, idénticas en tamaño y color se llevan la admiración de los clientes que se dejan seducir por la uniformidad de los productos. Ellos prefieren ir a las grandes cadenas de supermercados porque los tomates tienen el mismo tamaño y tonalidad; como pelotas de tenis rojas.

Estos supermercados tienen una política de recibir alimentos con un tamaño y color determinado. En las plazas de mercado, en cambio, se vende todo, de cualquier tamaño y color. Ahí es donde está la variedad y la autenticidad del producto, algo que se perdería si Ecuador comienza a trabajar con transgénicos.

En México, en agosto del 2015, el Colectivo Mexicano de Cocineros expresó su descontento a través de un comunicado, por el fallo judicial favorable a una multinacional que trabaja para desbloquear los cultivos transgénicos en el país azteca. Ésto afecta las raíces y la diversidad de maíces nativos que alimentan al país, expresaron los 74 cocineros firmantes del comunicado. México cultiva cerca de 60 variedades de maíz, que sostienen su diversidad gastronómica.

Ecuador está pasando por una situación similar, exceptuando que sus cocineros no están tan unidos como el gremio mexicano. El artículo 401 de la Constitución del 2008 declara a Ecuador un país libre de semillas transgénicas. Sin embargo, el Presidente Rafael Correa ha expresado, en varias ocasiones, que ese artículo fue un error porque coloca un candado que impide el desarrollo científico; ya que las semillas modificadas cuadruplican su producción y sacan de la miseria a los sectores más pobres. Aunque el debate ha sido acalorado y aún no se define nada, cada vez hay más posiciones al respecto.

Diferentes actores de la cocina ecuatoriana han expresado su punto de vista, pero por separado, en programas de TV, entrevistas radiales o medios impresos. Y es que precisamente el mérito de México es la unión de los cocineros haciendo activismo para defender  la biodiversidad y pedir respeto a la identidad de las cocinas locales.

Ecuador debe pasar por un proceso de modificación, pero de la mentalidad de sus cocineros. Estos profesionales deben unirse en beneficio del campo; experimentar con productos ancestrales, crear recetas con las 350 variedades de papa que existe en Ecuador según el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (Iniap); de las cuales solo se comercializan nueve y quizá tres se venden en esos supermercados que solo quieren tomates perfectos como pelotas de tenis rojas.

¿Y qué debemos hacer los consumidores? apoyemos más al campo y a las nuevas propuestas gastronómicas que trabajan con productos locales. Invitemos nuestro paladar a nuevas emociones en vez de pedir pizza a domicilio; porque la pizza está preparada con esa mazorca perfecta, de granos simétricos, que parece más un adorno que alimento.  

 

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