Tomar leche o no, esa es la cuestión

El consumo de leche se ha visto polemizado últimamente. No solo por el movimiento vegano (no consume ningún alimento derivado de animales), sino porque existen campañas que aseguran que su consumo es nefasto para la salud, el ambiente y porque genera sufrimiento para los animales. Una de las más famosas es la del actor mexicano Eugenio Derbez que en este video se une a otros famosos para hablar de este tema.

¿Es bueno tomar leche?

Hay posiciones divididas. Por un lado el Centro de Salud Pública de la Universidad de Harvard indica que el calcio es necesario para el bienestar de los humanos. En especial durante la infancia para la formación de los huesos. Sin embargo, no especifica que ese calcio deba venir precisamente de esta bebida. Ante este comunicado, el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) fue tajante en aconsejar ingerir lácteos con cada comida para ayudar a crecer a los infantes y evitar la osteoporosis en los adultos mayores.

Sin importar las posiciones, lo cierto es que no hay que satanizar la leche y los derivados de los lácteos. Es una industria que genera millones de empleos y su cadena de producción beneficia desde campesinos hasta distribuidores. Hoy existe el concepto de leche con conciencia, es decir que su producción es más amigable con el ambiente y evita que las vacas sufran, ya que están en ambientes tranquilos y no las separan de sus crías.

La industria láctea en Ecuador

En el país se producen cerca de 5,2 millones de litros de leche a diario. De ellos, el 50% va al mercado formal. La producción de leche es una industria tecnológica, con constante innovación y desarrollo. Los sistemas de búsqueda de calidad y automatización en el ordeño son los que más se han desarrollado en el mundo. Sumados a prácticas de bienestar animal, mejor nutrición, genética y reproducción. También se ha optado por optimizar el uso de productos y desarrollar otros nuevos, para adaptarse a las nuevas tendencias del mercado.

La leche también ingresa a las Empresas B

Antes que nada hay que entender que las Empresas B operan bajo altos estándares sociales, ambientales y de transparencia y por sus estatutos toma decisiones corporativas legalmente vinculantes considerando, no sólo los intereses financieros de sus accionistas, sino también los intereses de los empleados, proveedores y clientes. También de la comunidad a la que pertenecen y el medio ambiente. Algunas empresas lácteas, pensando en los retos que tiene hoy, se han unido a esta certificación para desarrollar un producto socialmente responsable.

Hay empresas B lácteas en varios países. En Ecuador hemos detectado a TRÜ, que más que una leche es un movimiento que promueve el consumo responsable, el comercio justo, la ganadería climática y el empoderamiento de la mujer rural, como lo indica en su página de Facebook.

Entonces más que creer a un actor seguido por millones de personas, hay que entender el contexto y no satanizar. La leche no es para todo el mundo, pero tampoco hay que dejarla de tomar por una opinión en un video viral de You Tube. Lo que sí podemos hacer -como consumidores- es investigar más sobre el origen de la leche y cómo es producida para escoger un proveedor o marca que sí esté alineado con nuestro valores. Si decidimos no tomarla, hay opciones como las de origen vegetal como almendras, coco, chocho, entre otras.

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