Tippytea Blends y su pasión por la cultura del té en Ecuador

Esta nota es sobre la fidelidad gastronómica. Cuando se es comensal está bien enamorarse de un plato, un restaurante, una propuesta...pero cuando se es periodista gastronómico fidelizarse a un lugar es casi un sacrilegio.

Normalmente no dependo de un lugar, más bien trato de probar algunos, pero cuando me gusta algo exploro hasta agotarme, porque tengo una fascinación por los excesos. Más que todo en comida, y en especial hacia los postres y últimamente el té…

Así que me enamoré de un lugar, llamado Tippytea Blends, al que recurro con frecuencia, tanto que hace poco me preguntaron si trabajaba para esa marca.

"La respuesta es: ¡No! no trabajo para ellos, pero la propuesta me encanta, los postres me enamoran y sus tés me hacen perder la razón".

El periodista gastronómico está atado a un montón prejuicios y buenas prácticas para no perder el equilibrio en su trabajo. Y está bien, pero a veces las mejores historias, como los mejores platos, surgen de no seguir reglas, de apasionarse por algo y entender qué lo sostiene. Porque comer en un lugar y escribir una nota es fácil, pero entender la complejidad de un negocio y todo lo que se construye detrás es el verdadero reto.

Tippytea, por ejemplo, refleja la pasión por el té, pero también por el saber ancestral con las hierbas y frutas con las que las abuelas preparaban infusiones.

Cuando me paro frente al counter de esta casa de té, con locales en Quito y Guayaquil, interactúo con 40 frasquitos de blends con té (camellia sinensis), hierbas, flores y frutas tan aromáticas que me recuerdan la cocina de mi abuela, en mi infancia, quien tenía atados de hierbas mucho antes que el té se pusiera de moda por acá en el tercer mundo. Quienes atienden en Tippytea, tienen la misma paciencia de una abuela, y explican cada blend y su beneficio.

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Entonces ¿cómo no apasionarse por un lugar o por un tema? si a la final los periodistas somos comensales que nos inspiramos por la experiencia y luego la llevamos a una narrativa, para compartir con los demás lo que sentimos, porque el mundo de hoy, más con internet, se trata de compartir experiencias.

Obvio, las reglas periodísticas se mantienen para no caer en el error del foodie y contar más allá del plato, o en este caso de la taza de té. Por ejemplo, hay comunidades que cultivan en sus pequeños huertos hierbas medicinales y éstas son comercializadas para preparar blends, pero es una herencia de nuestro saber ancestral que se mantiene gracias a esta tendencia del té.

Ser fiel o infiel no es la cuestión. El sentido del gusto es el que merece la atención y si eso se da yendo a mil lugares o al mismo mil veces es lo que alimenta esa pasión, la misma que tiene Guillermo Jarrín, el fundador de Tippytea Blends, por impulsar la cultura del té en el país.

Entrar a sus locales es una experiencia que seduce desde lo visual: sillas tapizadas con flores, tazas y teteras que cuelgan en la pared y colores cálidos que indican que la experiencia será buena. En el mesón, al hacer el pedido, hay frasquitos de vidrio con 40 variedades de té que van desde los puros, como negro y verde, hasta los blends con mortiño, papaya, coco, chocolate, menta o caramelo. Esas decenas de frascos son la evidencia de que la creatividad es el límite para el té y que Ecuador aún tiene un mundo por descubrir en este aspecto.

Otra de las razones que fideliza en Tippytea es su menú pensado para maridar con té, lo que hace la experiencia de esta bebida mejor aún.

5 cosas que debes probar en Tippytea

Hay muchas cosas ricas para probar en esta casa de té, pero después de explorar más de 15 productos me quedo con cinco (incluyendo maridajes), que de hecho son los que consumo con frecuencia.

Mercedes y cheesecake de rosas orgánicas

Hay un blend llamado Mercedes que es con manzana picante. El mejor maridaje para esa bebida es el cheesecake de rosas orgánicas. Una experiencia que vale la pena.

Té pu-erh y cheesecake de matcha

El pu-erh, o té rojo, es desintoxicante y delicioso. Después de combinarlo con algunos postres, el de matcha -té verde molido- es la mejor combinación. 

Waffle de té chai con pu-erh

El waffle de té chai es especiado y su sabor intenso. Es un gran desayuno para mimarse un fin de semana. El mejor maridaje, para mí y por mi gusto, es con pu-erh.

Cheesecake de mortiños orgánicos y pu-erh caramel

Ahh este cheesecake tiene una historia hermosa detrás porque el mortiño, que es una fruta andina, se compra a comunidades locales de forma responsable. Al ser ácido, el mejor maridaje es con pu-erh caramel, un blend que es increíble.

Oolong rosé

Este blend tiene pétalos de rosa orgánica y mortiños y puede comprarse al peso, como el resto de tés, para llevar a casa. Su sabor es herbal y frutal y se puede tomar a cualquier hora del día.

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