Tender es Tinder pero para comida

Al usar Tinder recordé aquella escena de la película La Red Social, en la que Zuckerberg estaba dando vida a Facebook, sin entender que 10 años después tendría una cuarta parte de la población mundial conectada en su red.

Al inicio The Facebook (así iba a llamarse) era un sitio para calificar fotos, y así desechar o coquetear con personas a través de una pantalla. Luego Zuckerberg recibió ideas, algoritmos, millones de dólares...y bueno, se convirtió en la potencia que es hoy, porque si Zuckerberg decide hacer e-commerce (como Amazon) a través de su red puede hacerlo, porque ya construyó lo más importante: comunidad.

Esos inicios de Facebook recuerdan un poco la metodología de Tinder, una comunidad para calificar y encontrar citas. Su valor agregado es que permite puntuar personas y si hay un ‘match’ común en puntuación deja que esos usuarios se pongan en contacto. Esto, de alguna forma, protege a las mujeres de esos sapos que escriben frases de Cuauhtémoc Sánchez a todas las mujeres esperando, con la esperanza de que caiga alguna presa.

Pensando con esa lógica Tinder aparenta ser un buen lugar para conseguir una cita que incluya una cena gratis. Después de descargar la app y registrarse, la magia comienza pasando fotos de personas que están a determinados kilómetros. Se pasan y pasan fotos y se califica positiva o negativamente por su imagen. Cuando hay calificaciones positivas mutuas se abre un chat para conversar.

En mi experiencia solo recibí comentarios de “hagámosle pues” o “quiero un masaje”, y fue suficiente para eliminar la app. Tuvo sentido entonces el cuento de Tinderella (ver video).

Tender es Tinder pero de comida

Después de esa mala experiencia hay que llenar el corazón de alguna manera. Y apareció Tender, una red social que tiene la misma dinámica, pero en vez de personas se califican platos. El algoritmo determina qué es lo que más le gusta al usuario y le da fotos similares para que siga disfrutando.

Tender es una comunidad que reúne a personas que de verdad aman la comida. Así que Facebook debería comprarla -aunque ya tiene Instagram que tiene un 70% de fotos gastronómicas- y trabajar en fortalecerla. Porque el amor está sobrevaluado, pero la pasión por comer bien es un nicho que vale la pena explorar por estos días.

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