[ Spoiler] The Final Table: la enseñanza de Charles y Rodrigo

[ Spoiler] Si va a leer esto y no se ha visto The Final Table, por favor deténgase y vea primero esta serie en Netflix. Después este texto tendrá sentido. Si ya se la vio sea bienvenido a leer este texto sobre la enseñanza que nos dejaron Charles y Rodrigo.

Esta competencia, tipo reality, que convocó a cocineros de clase mundial implicó someterme a un desgaste emocional porque tenía a mi equipo favorito. Cuando comencé a verla evidentemente le hacía barra a Rodrigo Pacheco porque conozco su trabajo y me he sentado en la mesa de Bocavaldivia, y al chef con el que hiciera equipo, sin importarme mucho quién fuera. Sin embargo, en el proceso conocí, y digo así porque la serie te hace entender las motivaciones de los concursantes, a Charles Michel, quien tiene un lado artístico y sensibilidad hacia la comida. Además, nunca deja de reconocer y admirar su lado colombiano.Ver a este equipo en acción me llenó de alegría y cada que terminaban un reto se me aguaban los ojos.

Al terminar cada capítulo pensaba mucho si estaba conmovida porque conozco el trabajo de Rodrigo y el hecho de que su compañero de batalla, en The Final Table, fuera mitad colombiano (como yo), porque si era así no estaba siendo objetiva.

Eso me llevó a pensar que la objetividad es la que está matando al mundo: empresas de alimentos con metas de escalabilidad e incremento en ventas del 200% anual con productos que abusan del uso de aceite de palma y la deforestación que causa esta demanda en algunos ecosistemas. Asimismo, el plástico ahogando los océanos y nosotros consumiendo por moda, como el aguacate de Michoacán, en México, que hasta tuvo un anuncio en el Super Bowl que ha generado exceso de consumo de este fruto, llamado el oro verde mexicano. Esto tiene detrás tiene una historia nefasta, ya que desde hace varios años, las siembras furtivas de la fruta han provocado la deforestación de miles de hectáreas de bosques de pino y encino. Incluso, en muchos casos los productores provocan incendios forestales para luego plantar árboles de aguacate en el terreno devastado.

Somos consumidores por moda y algunas grandes empresas buscan y se aprovechan de esas tendencias que crecen de la mano de las redes sociales y no cuestionan qué hay detrás de un producto. Tampoco entendemos cómo el impacto de la comida puede transformar el mundo. Esa fue la enseñanza que dejaron Charles y Rodrigo en cada capítulo en The Final Table.

Cada vez se la jugaban por sus creencias, por hacer un plato diferente, que contara una historia de equilibrio entre la tierra, los ingredientes y la técnica. A veces los jueces ni siquiera entendían de qué se trataba su propuesta, porque así somos los comensales, incluso algunos críticos gastronómicos; solo nos importa el sabor y la textura. Pero la comida es más compleja que eso, es un cúmulo de historias subjetivas porque cada quien creció en un hogar con un tipo de comida que lo marcó. Si vamos a esperar objetividad en la calificación de la comida, entonces estamos literalmente fritos.

El capítulo de la calabaza

¿Recuerdan el capítulo de la calabaza? es una muestra de todo lo que ocurre en la palestra gastronómica a escala mundial. La talla de la competencia fue increíble y los platos dejaban ver por qué esos cocineros eran los mejores del mundo. Charles y Rodrigo, como siempre, se arriesgaron y usaron la corona de la calabaza como el plato. Para muchos, la estética del plato no era óptima, pero si conocieran el trabajo de Pacheco en Bocavaldivia, sabrían que él y su equipo siempre buscan en la naturaleza el reemplazo al plástico para dar una experiencia más cercana a la naturaleza. Por ejemplo, en la cena en la que sirvió una cazuela de zapallo, maní y chonta acompañados de unos camarones ahumados con achiote fresco y hierba luisa en el Restaurante Marcus en Quito, en el que se replicó la experiencia de Bocavaldivia.

El plato estaba montado con elementos encontrados en la naturaleza, así que lo de la calabaza no es improvisación, sino la forma en la que Pacheco concibe la gastronomía.

camarones-ecuador-bocavaldivia

Servir en platos blancos, o del color que sea, que trae un proveedor de vajillas es fácil, pero entender que la misma madre tierra da los frutos para alimentarnos, es lo que diferenció la participación de Charles y Rodrigo en esta serie y eso se reflejó en fans que fueron ganando estos cocineros durante la transmisión.

 

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La cocina es una herramienta de cambio social

No digo que los otros cocineros no fueran buenos, eran increíbles, pero seguían ese formato que todo el mundo espera de un restaurante exitoso. Charles y Rodrigo se salieron del libreto y crearon magia en equipo y dieron el mensaje de que a través de la comida se puede cambiar al mundo.  Me quedo con la frase que dijo Charles al final, que además demostró su nobleza, ya que su despedida fue para hablar de su compañero.

Esto no es textual, seguro mi memoria agregará algunas cosas y restará otras, pero dejo la esencia del mensaje:

«Nos vamos con la certeza de haber hecho en los que creíamos y dar lo mejor de nosotros. Tuve la suerte de tener al mejor compañero: Rodrigo es el único chef que conozco que no usa mail para hacer sus pedidos, sino que pesca la comida que sirve en su restaurante y cultiva en su propio huerto»

Escuchar a Charles Michel me demostró la suerte que tenemos en Ecuador de contar con un restaurante como Bocavaldivia en Puerto Cayo, Manabí. Pocos cocineros del mundo se esfuerzan por mostrar una cocina tan auténtica y con un mensaje sustentable. The Final Table es solo el inicio del potencial que tiene la cocina ecuatoriana y por dónde debería trazar su ruta. 

Si algo me dejó The Final Table son lecciones, orgullo por el trabajo de Bocavaldivia y admiración por el trabajo de Charles Michel. Ahora lo sigo en todas las redes sociales. Hace poco compartió su experiencia cocinando una langosta con hogao (una salsa colombiana preparada con aceite, cebolla y tomate) y leche de coco. Ahora estoy suscrita a su boletín de noticias y espero entrevistarlo pronto.

Mi aporte en periodismo gastronómico ahora es más limitado y no tengo mucho tiempo para escribir. Por eso elijo mis batallas para contarles lo que siento que vale la pena y ver a Charles y Rodrigo en acción son las cosas en las que creo. Estoy convencida que la cocina es innovar, aunque el capítulo final de esta serie demostró que el éxito se asegura con fórmulas sin riesgo en las que los comensales coman un mismo plato por años y paguen por él.

Lo bueno de la gastronomía es que siempre está abierta a un debate sano del libre mercado, en el que los comensales podemos elegir si comer el mismo salmón en mantequilla al eneldo o diversificar con platos según la temporada, para asegurar la sostenibilidad. Yo elijo ser este último tipo de comensal.

Esto seguro te va a interesar: Descubre cómo el término Rodrigo Pacheco es buscado en Google y las oportunidades que esa data genera a la gastronomía ecuatoriana.

1 Respuesta

  1. Ivanna: Gracias otra vez por escribir sobre Rodrigo y ahora, sobre Charles también, a quien queremos mucho desde hace algunos años. Juntos han librado una batalla interesante e irrepetible en The Final Table, la serie de Netflix que ya esta produciendo la segunda temporada dado el éxito de la primera
    Amo los fogones desde siempre y amo la propuesta honesta y coherente de este par de cocineros que dejaron huella y están siendo, en efecto, artífices de un mundo mejor.
    Un abrazo con afecto.

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