Una vuelta por Manta (y Montecristi)

Me fui de feriado a Manta y me di una vuelta gastronómica. Este texto es un recorrido de sabores locales y autocrítica. Autocrítica como consumidores y como mi labor en el periodismo gastronómico del país. Es decir, blogs que cuentan cosas bonitas de restaurantes ya hay muchos, en el que su enfoque es vender cupones de descuento o cualquier otro producto. Mi trabajo, en cambio, es ir más allá para entender por qué la cocina ecuatoriana, a pesar de su diversidad, no despega.

Algo que me pasó en este viaje es que escogí varios lugares por recomendaciones de puntuaciones en redes sociales o Google (un buscador) y muchos de ellos no fueron la mejor experiencia. Menos mal hay personas que escribieron a las redes sociales del blog, como Instagram, y dieron sus sugerencias. Esas fueron las mejores experiencias.

La manera de conocer un destino a través de su comida está cambiando. De hecho, ahora las grandes empresas turísticas del mundo como Expedia o TripAdvisor se aliaron con Traveling Spoon para brindar una verdadera experiencia (con clases de cocina o una cena auténtica en casa) a las personas que desean conocer destinos a través de sus sabores. Paulatinamente este nicho va creciendo porque tiene más credibilidad una persona que una marca. De esto hablaremos en otro post, éste tiene como enfoque la experiencia gastronómica en Manta y Montecristi (que quedan al ladito).

Paseando por Montecristi

De Montecristi me llevo los mejores recuerdos gastronómicos de este viaje. Allí se construye identidad y eso se refleja en sus sabores. En Las Cabañas de Mendoza se sirve auténtica comida manabita. En su pizarra hay varias opciones que van desde bistec de carne o pescado hasta bolones.

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La primera vez que fui (sí, fui más de una vez porque me encantó) pedí la tonga. Es arroz cocinado con una presa de gallina criolla con salsa de maní y envuelto en hoja de plátano.

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También se le conoce como pandao, es decir el almuerzo del campesino manabita. Este plato reboza de identidad y sazón y si me piden una recomendación de qué comer en Montecristi, solo se me viene a la cabeza Las Cabañas de Mendoza.

Otro día comí bistec de murico en este mismo lugar. Se trata de un pescado que crece hasta los 40 centímetros y su carne es blanca y de textura firme, con un sabor muy similar al camarón. Vive en los fondos rocosos a 180 metros de profundidad y su carne es considerada de alto valor nutricional.

Preparado en bistec y con el arroz de este restaurante es como ir al cielo (y eso que no soy creyente) por menos de 5 dólares.

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Otro de los platos que hay que pedir en este restaurante es el tigrillo (ellos le dicen pericos). Y entiendo que el tigrillo es de Zaruma y seguramente ahí es delicioso. Pero en este lugar lo preparan bien, solo les dejo el dato por si quieren comer tigrillo en Montecristi.

Precio promedio: USD 7 por persona (comiendo bien)

Esta es la página de Facebook de Las Cabañas de Mendoza para que se ubiquen

Si van por la carretera en Montecristi se van a encontrar golosinas diversas. No se pierdan el mango encurtido con grosellas.

El rompope es de esas cosas que hay que comprar para llevar de regreso a casa. Este licor, hecho con base de huevo, canela y aguardiente de caña, es tradicional en la cultura manabita. Es normal pasar por diferentes carreteras de la provincia y ver a varias personas que ofrecen botellas con este trago dulce, espeso y de color amarillo.

La experiencia en Manta

Manta al ser una ciudad puerto tiene una cultura gastronómica fuerte. Su potencial es estar cobijada por los sabores locales la provincia de Manabí y ser un centro de negocios que le da todo para ser de las mejores ciudades para comer del país. Sería súper injusto juzgarla por los tres días que estuve, pero la verdad es que tuve experiencias buenas y malas.

Umiña

Me quedo con el ceviche de Umiña, blanco en el que el sabor de los mariscos se siente y hay un respeto por el producto. Es decir, el pulpo sabe a pulpo, el pescado a pescado y el camarón a camarón. Uno creería que esto es fácil, pero cevicherías que ahogan los mariscos en salsa de tomate abundan, por eso Umiña es un buen lugar para degustar un ceviche.

Precio promedio: USD 12 por persona

Martinica

No es la primera vez que visito este restaurante. De hecho, cada vez que me pedían una recomendación para comer en Manta, el primer nombre que se me venía a la mente era Martinica.

Estuve nuevamente esta vez y quiero explicarles lo que sentí: La fila para entrar fue de 40 minutos y no suelo hacer fila, pero mi recuerdo de la comida hizo que esperara para entrar. Y esta bien, es un tema de oferta y demanda y definitivamente este lugar tiene esa percepción en la mente del consumidor: de hecho, con la recomendación siempre hay una advertencia de la fila, pero que valdrá la pena.

Una vez adentro del lugar, la atención es excelente y los platos salen rápido y eso es demasiado importante, en especial en Ecuador donde no hay cultura de servicio al cliente. La cocina se maneja como un reloj, no hay demoras y los meseros se mueven de forma coordinada atendiendo cada petición de las decenas de mesas en sus dos pisos.

Esta vez, igual que la primera ocasión que fui, pedí los camarones en jengibre. La verdad es un plato estupendo, supongo que rallan el jengibre con otros aliños, agregan la leche de coco (y agregan algo dulce que puede ser crema de coco de coctelería) y perfuman los camarones y un langostino en esa mezcla.

camarones-jengibre-martinica

En teoría el plato es delicioso, pero en la práctica no se siente el sabor al marisco sino a una miel encocada de jengibre . Lo mismo pasa con el hornado de pescado que es una salsa demasiado cremosa para el pescado, que le resta sabor.

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El picante de mariscos es un buen ejemplo de mi punto de vista. Es un piqueo de varios mariscos que se envuelven en mayonesa. Casi no puede apreciar el sabor del pulpo o el calamar, todo lo que sentía era la textura de los mariscos con este aderezo a base de huevo y aceite.

Quiero que me entiendan,  los platos son deliciosos pero como consumidores nos estamos enamorando mucho de la crema y la mantequilla. Hace poco publiqué un artículo, muy criticado, en el que relato que no todo es mantequilla y crema en Cuenca, a propósito de que según TripAdvisor, el mejor restaurante de Ecuador (y el único en ese listado) es uno que sirve sus platos ahogados en esos ingredientes.

Entonces, seguramente yo estoy mal y debo replantear el ejercicio que estoy haciendo, porque el comensal manda y si lo mejor es comer estos platos llenos de salsa sin disfrutar el producto, la estrategia debe ir para otro lado.

Solo debo decir que la comida llena de mantequilla le funcionó a Francia en los setentas y así se posicionó, pero ahora el comensal a escala mundial está evolucionando y quizá nosotros debemos evolucionar con él para mostrar platos con producto local ecuatoriano, que tiene bellezas, para vender a Ecuador como un destino gastronómico. 

Precio promedio en Martinica: USD 35 comiendo bien (los precios de la carta no incluyen impuestos; así que calcule este rubro antes de pedir más de la cuenta).

Un lugar de parrilladas (y su falta de conciencia)

Además del respeto en la preparación (que es importante para mi) también hay el respeto por la sostenibilidad. No voy a mencionar en qué local comí esta parrillada, pero sirvieron conchas de varios tamaños y cuatro de ellas no medían los 4.5 centímetros que requieren para ser consumidas. 

parrillada-mariscos

Cuando la concha negra llega a ese tamaño se sabe que ha llegado a la adultez y se han reproducido al menos una vez, asegurando la sostenibilidad de la especie que asegura su permanencia en el tiempo. Es clave entender que el tamaño sí importa.

Este restaurante tenía unas 40 mesas y había platos con conchas en unos 15 platos. Creo que como consumidores debemos levantar la voz para exigir que no se sirvan estas especies en peligro, pero nuestro problema es ser pasivos y no pensar en las nuevas generaciones.

Nos estamos acabando los recursos, sí nosotros los comensales y los cocineros que compran lo que los pescadores les den. No todo recae en él, hay que recordar que su trabajo es duro, como el del agricultor, pero si nosotros exigimos solo conchas grandes (o crustáceos o peces de buen tamaño), el pescador va a cambiar su modus operandi en la captura, porque todo es oferta y demanda.

Comiendo en Playa Murciélago

Hablando de que todo es oferta y demanda y Murciélago lo sabe. A esta playa no le cabía un alma en feriado y eso es bueno para las ventas. Comí un camotillo frito que costaba 15 dólares el plato. Estaba rico, pero el pescado no estaba muy grande y el precio es demasiado alto para lo que se recibe.

camotillo-frito-manabi

En general en Manta, y obvio en Montecristi, se come bien. Pero creo que este viaje me dio bases para reflexionar sobre el papel del periodismo gastronómico y como consumidora. Creo que las lecciones más importantes es seguir apostando por el respeto del producto y eso incluye la sostenibilidad.

Sobre las comidas con excesos de aderezos y sabores, si son las que les gusta a los comensales, entonces la nueva cocina ecuatoriana debe replantearse, porque esos son los restaurantes en los que los comensales hacen filas de 40 minutos. Me quedo con todo esto para pensar sobre los siguientes pasos para impulsar a Ecuador como un destino o morir en el intento.

4 Respuestas

  1. Muy interesante tu artículo Ivanna! Me quedo con algunas cisas interesantes:
    -La tonga, que nunca he probado, suena un gran plato.
    -platos que saben a salsas, y no al ingrediente principal: a tener en cuenta cuando cocinas o eres comensal.
    -el poder que tiene el comensal para pedir/ aceptar (o no) un plato que afecta la sostenibilidad del produto.
    Saludos

    • Gracias Edison por tu comentario y por tomarte el tiempo para leer. Creo que como consumidores somos responsables de la sostenibilidad, pero también debemos educarnos y entender el impacto de nuestras acciones. Te agradezco nuevamente.

      • Ivanna , la invito a La Herencia Manabita . Somos un restaurant que ha rescatado platos de antaño de Manabi que son poco conocidos .. Entre esos el Pásame al Otro lado . Jose1Avila1@hotmail.com
        Saludos,
        Jose Avila

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