Postres de 18 quilates

Hace 20 años ser millonario era tener un celular (que medía 30 centímetros y pesaba una libra) y dormir en el Hotel Ritz de Londres. Hoy un teléfono móvil (que disminuyó su peso a 135 gramos y mide 10 centímetros) no es un lujo. De hecho, en Ecuador hay 17,3 millones de líneas móviles activadas para 15,7 millones de habitantes, es decir, 1,3 celulares por persona. 

Dormir en el Ritz cuesta, en promedio, USD 500 la noche, pero con las ofertas en Internet, no es imposible acceder a una habitación de este hospedaje fundado en 1906.

Entonces ¿qué les queda a los millonarios para diferenciarse de los mortales? Comprar teléfonos móviles con incrustaciones de diamantes, alquilar islas y comer creaciones estrafalarias que el 99% de la población no probará, al menos por ahora.

El oro es uno de los ingredientes favoritos en esas preparaciones extravagantes. El chef ecuatoriano Stefano Méndez, explica que esta tendencia busca dar glamour en los postres. En Ecuador se usan polvos de oro comestible para decorar pasteles, en especial de chocolate negro, porque el color café y dorado tienen una combinación estética perfecta.

En el 2011, una noticia rondó en agencias de prensa y medios de comunicación a escala mundial. Se trataba del postre más costoso del mundo llamado ‘Frozen Haute Chocolate’ que se comercializa en el local Serendipity3, de Nueva York, por USD 25 000 la porción.

Su preparación requiere 28 tipos de cacao provenientes de Suiza y una capa de cinco gramos de oro de 23 quilates. Además viene servido con una cuchara de oro decorada con diamantes (ver foto).

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Este ejemplo es el más excéntrico, pero en otros restaurantes se replica esta tendencia, que aunque poco asequible es una muestra de cómo evoluciona la gastronomía para una minoría del planeta.

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