El poder de los concursos gastronómicos

Los concursos gastronómicos generan diversas emociones; unos los odian porque dicen que están comprados y que es una suerte de mafia. Esto se dice mucho de The World's 50 Best Restaurants, una lista que agremia a los mejores 50 restaurantes del mundo; los 50 mejores de América Latina, 50 mejores de Asia...

Saliendo del tema de The World's 50 Best Restaurants, un video animado me hizo reflexionar sobre el poder de los concursos; el poder en el buen sentido. Se trata de cómo los pequeños emprendedores pueden dar a conocer su producto gracias a este tipo de eventos. Porque los concursos impulsan la competitividad y a ser mejores.

La razón para apoyar los concursos es: visibilidad. Un concurso trae el reconocimiento que muchos necesitan para brillar y mostrar al mundo el trabajo que realizan. Por ejemplo, sin la lista de los 50 mejores restaurantes de América Latina, nadie hubiera notado que en Bolivia, un país que no tenía reconocimiento gastronómico, tiene uno de los mejores restaurantes de la región: Gustu. También que en ese restaurante trabaja la chef Kamilla Seidler, quien fue reconocida por la misma lista como la mejor chef del 2016.

De hecho, Seidler estuvo en Ecuador cocinando junto a uno de los mejores chefs nacionales, Mauricio Acuña, en una cena a cuatro a manos en el restaurante Patria, que vendió todos sus cupos para este evento. Entonces, el reconocimiento de premios como la lista 50 Best sí ayuda a dinamizar la gastronomía.

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Quizá la lista estará viciada, porque el exceso de poder corrompe, pero lo bueno es que los restaurantes se dan a conocer y se acorta la comunicación entre el chef y comensal.

Otro caso es el restaurante Central, de Virgilio Martínez, que no tendría el reconocimiento que tiene hoy gracias a su posicionamiento en la lista mundial (quinto lugar) y de la región (primer lugar). Esta propuesta siempre fue coherente y valiosa, pero estar en ese listado impulsó su visibilidad.

Restaurante-Central-Lima

Este listado impulsa el turismo gastronómico; las personas esperan los resultados para reservar en los lugares ganadores y eso, aunque muchos no lo acepten, beneficia a la industria gastronómica. 

Ecuador debería estar en la lista

Ecuador es uno de los país que jamás ha quedado en la lista. Durante los últimos años nos hemos preguntado, una y otra vez, qué nos falta para estar ahí.

Ausencia de talento no es, porque hay restaurantes como BocaValdivia que debería estar en esta lista por su propuesta e impacto social en la comunidad. También hay chefs talentosos como Juan Sebastián Pérez o Mauricio Acuña, uno de los chefs con mayor trayectoria del país.

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También los más jóvenes como Daniel Contreras o los hermanos Morocho en Cuenca, que están trabajando una propuesta de revalorización con impacto social. 

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Y otros con experiencia que tienen propuestas valiosas como Carlos Fuentes de La Purísima, Enrique Sempere o Antonio Pérez del Hotel Oro Verde, entre muchos otros cocineros con el talento para mostrar al mundo que Ecuador es un destino gastronómico.

El papel de los críticos gastronómicos

A Ecuador vienen críticos que visitan la ciudad de paso por algún evento, prueban tres cosas, se van y escriben que la gastronomía ecuatoriana está mal, que le falta, que no va a llegar a ningún lado.

Para mí ese tipo de crítica no cuadra, por más poder y experiencia que tenga el periodista, porque Ecuador es más que tres restaurantes. Es un cúmulo de sabores en sus mercados, en las preparaciones de la abuela, en su ceviche, que no debe compararse con el peruano.

Cada región tiene sus ingredientes, técnicas y sabores que deben ser conocidos, porque Ecuador no se vende en un solo plato, ya que es un país diverso que merece impulsar su gastronomía con un encoca'0 de Esmeraldas, un maito de la Amazonía, cazuela de verde y sal prieta de Manabí, un ceviche de canchalagua de Galápagos, fritada de la Sierra...

A Ecuador le falta crítica gastronómica especializada, y quizá sea la razón por la que críticos de otros países son escuchados. Pero para hacer crítica hay que visitar más de tres lugares y entender la diversidad de un país tan pequeño que tiene todo para ser potencia gastronómica.

El trabajo de Luciana Bianchi

Nada me da más alegría que haya buen trabajo de personas que ven la gastronomía ecuatoriana, desde afuera, con intensidad y tienen un compromiso real.

Luciana Bianchi, escritora gastronómica de Brasil, ha entrado en contacto con Ecuador y conoce su realidad. Seguirla en Instagram es un placer porque, a pesar de que viaja más de 200 días al año, durante el 2017 ha estado en Ecuador quizá más de 30 días en diferentes ocasiones y ha probado platos de diferentes regiones; ha salido de la zona de confort de visitar restaurantes de lujo y ha conversado con la gente de la calle, de las huecas y ha experimentado los diferentes sabores.

Al igual que el trabajo de Bianchi, los concursos son un trampolín para impulsar restaurantes, chefs o determinada gastronomía. Solo se necesita más compromiso, mayor profesionalismo, entender la realidad de un país y que The World's 50 Best Restaurants, por ejemplo, inyecte energía en un mercado en el que están pasando cosas asombrosas que el resto del mundo no ve. Es hora de que Ecuador entre a este listado y a otros. También de que los chefs ecuatorianos entiendan que los concursos no se tratan de popularidad sino de visibilidad.

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