La gastronomía y civilizaciones caminan juntas por la historia

No se comprende el desarrollo de la gastronomía sin entender el avance de las civilizaciones que estuvieron atrás de ese progreso.

Así, mientras que en la antigua Mesopotamia, la cocción de alimentos se limitaba a fines prácticos, pues el fuego ayudaba a ablandarlos y facilitar su ingesta; en los grandes imperios como Grecia, Roma y el imperio Bizantino, la alimentación pasó a convertirse en una suerte de ritual.

En Grecia, por ejemplo, los comensales recibían baños y masajes con aceites exóticos antes de alimentarse. En ese imperio  crearon 72 tipos de panes que acompañaban con garum (una salsa de vísceras de pescado en salmuera fermentadas al sol), morcilla y vino.
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Foto:Emilio Deik

En Roma, los excesos se hicieron célebres. Allí se inventaron los poco elegantes vomitorios, porque la gente participada en banquetes por tres días, e ingerían sus alimentos recostados, y debían inducir el vómito con plumas de ave.
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Foto: Arquehistoria.com

En el imperio Bizantino, más reciente y estilizado, comían sentados. Allí se crearon los postres como buñuelos, jaleas, conservas, bizcochos y mermeladas de fruta.
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Foto: Recetas y postres

Ideas que permanecen

En la actualidad, esos desarrollos se sirven en nuestras mesas.

Los egipcios descubrieron la fermentación y a ellos les debemos el vino y la cerveza. Asimismo, sobrealimentaron a las aves con lo que se creó el foie gras  (paté de hígado) que hoy disfrutamos con pan y tostadas.

En China se mezclaron las carnes (pollo, tortuga, buey, oveja, cerdo, oso…) con miel para dar un sabor diferente. También se usó la soya, fideos y té en su gastronomía.

La Edad Media quedó marcada por la peste que terminó con una tercera parte de la población por lo que la alimentación fue pobre, en su mayoría se consumió pan, embutidos y hortalizas.

En la Edad Moderna, tras el descubrimiento de América se conocen productos como el cacao, tomate y papa. Estos tres ingredientes se unieron a los banquetes de 13 tiempos que servían a la realeza europea.

La Edad Contemporánea se define después de la Revolución francesa que cambia el orden social, donde una clase burguesa próspera tiene acceso a los ingredientes más exquisitos.  La alta cocina ya no está en los castillos de la monarquía (inexistentes para ese entonces por la guillotina), sino en restaurantes abiertos al público.

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