La coctelería innova para brindar una experiencia

Imagínese un cóctel que va evolucionando. A medida que lo toma cambia de sabor para preparar el paladar para un menú degustación. No se trata de una ficción gastronómica sino del Espíritu, una bebida creada en el restaurante Astrid & Gastón cuando se mudó a Casa Moreyra en Lima; una antigua vivienda de la hacienda San Isidro que tiene más de 300 años.

Espíritu es preparado con Whisky Double Black y Cointreau; licor triple sec francés elaborado con cáscara de naranja...y otros licores extranjeros para hacer referencia a esa época de la Colonia en la que el status social se medía por la cantidad de productos importados de Europa. En la mitad de la copa se pone un hielo tallado en forma de esfera rústica y en la punta de éste va un poco de sal que abre canales en el hielo y la bebida (dulce por el triple sec y amarga por el whisky) empieza a tener tonos salados que juegan en el paladar.

coctel-espiritu

El autor de este trago es Aaron Díaz y su equipo; este profesional estuvo en el evento organizado por Bartenders UIO, un grupo de bartenders de la capital ecuatoriana que busca mejorar su oferta en el país con nuevas experiencias. Para eso trajeron a Díaz quien es cocinero, bartender y gerente de restaurantes. Además, ha impulsado un movimiento de bartenders en Perú; hasta el momento son nueve miembros, cada uno especializado en un área y así sumar talentos para crear la bebida perfecta, como lo es Espíritu.

Otro de los los expertos en este evento fue Raúl Arcayo, especializado en hielos. Resulta que ésto es un arte. Por ejemplo, un hielo en forma de esfera tarda una hora en derretirse por eso es perfecto para servir whisky, una bebida que se toma lentamente. Además los hielos deben ser transparentes porque lo blanco son minerales que modifican el sabor de la bebida. Los hielos juegan un papel clave en la coctelería porque se innova con sabores, texturas, formas y conceptos para mejorar la experiencia del consumidor.

Ecuador no se quedó atrás: Andrés Oña, David Rodríguez y su equipo han trabajado durante un año investigando ingredientes ancestrales para impulsar una coctelería con mayor identidad.

Su propuesta es ver los impuestos de licores importados como una oportunidad para consumir lo propio. El licor de caña se consume en 19 provincias del país y el reto es impulsarlo como una bebida que los ecuatorianos tomen con orgullo. Para hacerlo investigaron qué ingredientes quedan bien este licor; para eso recorrieron la Sierra ecuatoriana donde encontraron el ‘Jucho’, un dulce que se sirve en épocas festivas preparado con durazno, capulí, pera y otras frutas.

Hay tantas variaciones de ‘Jucho’ como familias (en cada casa le dan su toque) y el reto fue investigar qué receta quedaría perfecta con el licor de caña. Esta vez sirvieron un cóctel que en el fondo tenía perlas de tapioca hidratadas de una conserva de vinagre de manzana y azúcar y otras con Grand Marnier, un trago cítrico servido con ‘Jucho’ y licor de caña. coctel-jucho-Ecuador

Cada sorbo era una explosión de sabores en el paladar. No solo están experimentando con ésto; también lo hacen con la leche del mote del rosero, fermentos como el guarapo y la chicha, entre otros ingredientes.

Y como estaban Perú y Ecuador ¿cómo no iba a estar Colombia? la exposición de uno de los profesionales más conocidos en ese país presentó su ritual de ron. Se trataba de un ron y un juego con tierra, canela, fuego y cáscara de naranja. Casi parecía la ceremonia de un chamán. 

No hay comentarios

Agregar comentario