Influencers en Ecuador cobran por reseñas

La tuitera Anna Molly destapó la olla de grillos al publicar unos mensajes internos en el que influenciadores ofrecían hacer reseñas positivas de restaurantes a cambio de comida y el pago de USD 30 en algunos casos y USD 160 en otros con videos.

De hecho, este era el inicio para extender una relación a largo plazo en el que estas reseñas se hacen con frecuencia y aseguran una entrada constante de comensales, basados en la cantidad de seguidores de los influencers. Lo grave es que incluso hay los que ofrecen este servicio sin probar la propuesta del restaurante. Solo solicitan fotos, pago en efectivo y con eso dirán a sus seguidores lo mucho que disfrutaron la experiencia.

Es cierto que ser influenciador es un trabajo y por ende debe ser remunerado. Estas personas prestan su credibilidad a cambio de dinero para vivir. Pero en gastronomía, el hecho de que influencers hablen bien de lugares que ni conocen simplemente porque hicieron un negocio rompe con lo que necesita el país para impulsar su gastronomía.

“Ecuador necesita crítica gastronómica real. Sobran las reseñas de influenciadores que no entienden sobre técnica, investigación e ingredientes, y ven en esto un nicho de negocio”.

Justo ayer publiqué la nota ¿por qué cierran los food parks? estos espacios que durante mucho tiempo fueron defendidos por influenciadores.  Está bien defender lo que uno cree, pero no a cambio de dinero. Eso le hace un daño terrible a la gastronomía. En especial a la ecuatoriana que está en un momento clave con las gestiones para entrar en la codiciada lista Latin America's 50 Best Restaurants.

Seguro estos influenciadores no saben que cada año mandamos opciones de restaurantes para que al menos quede uno en la lista, pero jamás hemos entrado. Que además de México, Colombia, Perú, Argentina, también entró Bolivia. Pero nosotros estamos invisibilizados por algunas razones. Una de ellas es que el comensal no está educado y eso pasa cuando su criterio premia a un mar de seguidores en vez de una propuesta de valor. 

influenciadores

Este tema de los influenciadores está desgastado. Hacer un cambio de comida (o pagar) porque alguien hable de un restaurante quita más de lo que te da. De hecho, esta estrategia se porta como el algoritmo de Google: cuando se hace trampa en el código da réditos inmediatos a corto plazo pero luego tu web no sale en primera página jamás porque el motor de búsqueda la castiga. Es decir, un influenciador -en especial esos que hablan de moda, hoteles, restaurantes, spas, y todo a la vez -, es seguido por personas que van de lugar en lugar siguiendo la moda, y así se obtiene visitas esa semana, pero no se construye una base de comensales a largo plazo.

La responsabilidad de hacer reseñas de restaurantes

Hacer reseñas de restaurantes es una responsabilidad. Cada mes hay que sacar dinero del propio bolsillo para cubrir las cuentas en diferentes restaurantes y tener independencia. Solo de esta forma se logra una total libertad para publicar sobre un lugar.

No es la primera vez que este tema de los influenciadores se destapa. De hecho, hace poco uno de los chefs más famosos del mundo destapó este tema. Se trata de Dabiz Muñoz, un cocinero español de vanguardia quien en 2010 recibió su primera estrella Michelin y dos años después obtuvo la segunda. El reconocido cocinero posteó un mensaje interno de un influencer que le decía:

Nuestro perfil consiste en recomendar restaurantes y puntuarles, tanto la comida, como el personal y el ambiente. Habría la posibilidad de que me invites a comer a cambio de la recomendación.

Este tema de los influenciadores es una olla presión a punto de reventar. Es necesario aclarar en las publicaciones que la reseña es pagada, como si se tratara de un publireportaje, para no caer en engaños.

“Ser influenciador no es malo, lo que no está bien es comprometer el criterio por dinero. Está bien si te gusta la comida, pagaste por ella y se lo dijiste a tus miles de seguidores. Lo malo es hacer negocio de eso”.

Cuando se es 'foodie' es normal aceptar invitaciones en diferentes restaurantes y hablar bien de su comida. Eso es prohibido en el periodismo gastronómico, porque si se acepta algo de la fuente (en este caso el chef o restaurante) no se puede informar con soltura sobre la verdadera experiencia. En pocas palabras, la integridad está comprometida y no es posible comunicar de forma responsable. Una buena práctica es no aceptar los regalos para hacer un trabajo impecable.

2 Respuestas

  1. Excelente blog. Toda la verdad detrás de las famosas recomendaciones por gente que no sabe absolutamente nada del tema y de los dueños de negocios que venden la “dignidad” de su trabajo.

    Éxitos.

  2. Hola, me gusta la sinceridad de cada post y comparto tu forma de pensar acerca de los “influencer” no hay que comprometer la credibilidad por varias cosas gratis a cambio y hablo en todo sentido no solo en la comida. Sigue asi 🙂

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