Guillermo Jarrín impulsa la cultura del té en Ecuador

Foto: Guillermo Jarrín y Juan Sebastián Pérez en Tippytea Blends.

“Unas veces se gana y otras se aprende”

Muchos no lo saben, pero fracasar es la mejor forma de ganar, porque se aprende, innova, mejora y crece. Fracasar nunca es malo, si se toma como una lección para evolucionar. Esa es la diferencia entre los emprendedores que pasan el valle de la muerte, es decir los que sobrepasan los primeros tres años y sacan su idea adelante y los que no lo logran. TippyTea Blends, un local de moda por estos días para los amantes del té, cruzó ese valle.

Estos locales son divinos, con tazas y teteras colgadas en la pared, luces que cuelgan del techo, sillas tapizadas con flores, muy al estilo de un salón de té inglés, con toque vintage. Cualquiera pensaría que detrás de ese negocio está una niña jugando al té, y ese es el problema de los estereotipos, que solo juzgamos por la coraza. Así que cuando conocí al mentalizador de esta iniciativa, mi cabeza -parametrizada por lo convencional- explotó y quiso ahondar en quién había detrás.

tippytea-blends-ecuador

Guillermo Jarrín, tiene 32 años, estudió Marketing en la Universidad de las Américas (UDLA), ha sido emprendedor toda su vida y la dinámica de ser empleado no le atrae. Antes tenía otro negocio, el cual vendió para irse detrás de la aventura del té porque identificó el potencial de esta bebida y cómo podría popularizarse en Ecuador.

Le gusta leer sobre casos de éxito de grandes empresas que han triunfado en el mundo, y justo en este momento -si no me equivoco- está leyendo un libro sobre el caso de Juan Valdez y el marketing que ha aplicado esta empresa colombiana para ser un referente de café a escala mundial. Es un apasionado por el desarrollo empresarial y en sus conversaciones, un tema recurrente es Starbucks y cómo esta gigante gringa adquirió Teavana, por USD 620 millones, otro gigante pero del té para diversificar su oferta. Con esta compra reforzó su posición en el mercado de esta bebida que genera ganancias por más de 50.000 millones a escala mundial.

La cabeza de Jarrín funciona a mil por hora. Parece que no prestara atención, porque vive inmerso quizá en las miles de funciones que debe hacer a diario con proveedores, atención al cliente, entrenando a su equipo, aplicando métodos de innovación para competir mejor en el mercado. Pero “el diablo está en los detalles” y Jarrín no deja escapar nada, y no digo Diablo por malo, sino porque tiene la capacidad de engranar todo para que su negocio siga creciendo.

consumo-te-ecuador

A Jarrín lo conocí hace unos meses cuando llegué por casualidad a uno de sus locales y había una capacitación, dirigida por el chef Juan Sebastián Pérez del restaurante Quitu, de su nuevo menú. Por esa razón el local no estaba abierto al público, pero yo quería un pumpkin spice tea (una versión agringada de té que se consigue por Halloween) e igual atendieron mi pedido y decidí quedarme a ver cuál era la magia del nuevo menú. Me encantó el concepto de buscar productos que mariden con té, y a la vez, creados con ingredientes ecuatorianos, que revaloricen sabores.

ensaladas-tippytea-blends-ecuador

Ese fue mi primer acercamiento a Tippytea Blends, luego descubrí que Jarrín, además, busca hierbas y frutas locales y trabaja con comunidades rurales para crear las mezclas de sus tés con producto ecuatoriano. Entonces ir a sus locales es ver el impacto social que genera este emprendedor, ya que acerca el saber ancestral del agricultor al consumidor del té, un nicho que va creciendo en el país.

Jarrín no es un ángel. Es un visionario, que se acerca a lo que le conviene, con ambiciones muy grandes. Entre ellas está generar empleo, mejorar la calidad de vida de agricultores y hacer alianzas estratégicas con otros emprendedores para que su producto siga creciendo. Así fue como -en julio del 2016, por ejemplo- se unió con unos cerveceros artesanales para crear una edición especial de cerveza con té, que espero probar con locura alguna vez.

Para Juan Sebastián Pérez, este emprendedor es consciente de que Tippytea Blends se trata de un negocio y lo hace rentable, y luego se enfoca en educar sobre esta bebida. Sin embargo, ha asumido con entereza el reto de culturizar sobre el té en Ecuador. Coincido con Pérez en la visión empresarial que se apoya de la cultura, la una necesita de la otra para impulsar un producto y Jarrín sabe la fórmula.

Aún trato de leer a este marketero y entender más de él. Sé que es alguien que no teme cuestionar nada, e incluso hemos tenido diferencias. Conversar con él es como ver un espejo, veo mi reflejo, pero todo está al revés. No coincidimos en nada, pero esa es la magia de conocer personas diferentes, porque te enriquecen. 

Una pasión de Jarrín es la gastronomía. Normalmente las cadenas de té o café se enfocan en su producto (bebida) y ofrecen cupcakes o tortas compradas a un proveedor. La peor experiencia es tomar un buen té con una pésima torta, pero eso no pasa en Tippytea Blends.

guillermo-jarrin-tippytea-ecuador

Sus waffles de flor de Jamaica o té chai; su cheesecake de matcha o mortiños y cualquiera de sus postres están bien hechos. Así que la experiencia del té se transforma en algo único, gracias a la atención en los detalles de su propietario.

cheesecake-matcha-tippytea-ecuador

Jarrín es un ganador. Tiene una buena mano y la va a seguir jugando, pero su carta más poderosa es la pasión por el té. Él sabe que unas veces se gana y otras se aprende y fue quien, a pesar de no coincidir ni una gota, me dejó una lección. Es un emprendedor del que seguiremos escuchando porque aún le queda camino por recorrer.

No hay comentarios

Agregar comentario