Cómo dejar de consumir plástico en restaurantes

Ser consumidor es una responsabilidad porque si no cambiamos los hábitos de consumo por unos más limpios, sostenibles y justos, no le quedará nada a las nuevas generaciones.

Muchos pensarán que la evolución se trata de eso: buscar nuevas alternativas para que la supervivencia, pero en realidad estamos cavando una fosa de basura. De hecho, en los últimos 65 años hemos producido 8300 millones de toneladas de plástico, algo así como 1000 millones de elefantes, que por cierto es una especie que está muriendo por nuestros excesos, pero ese es otro cuento.

"Lo importante es que si no actuamos ahora, la variedad de la fauna marina quedará solo en fotos de Instagram, porque no habrá mucho en el futuro".

Como consumidores pensamos que eso es problema de los científicos y líderes mundiales, pero la oferta de productos plásticos nace por la demanda, es decir lo que nosotros compramos. Así que es el momento de cambiar hábitos de consumo.

Hace poco escribí sobre la campaña Sin Pitillo (sorbete) que está impulsando Crepes & Waffles, pero cada que voy a sus locales, veo a la gente muy tranquila usando estos implementos plásticos que terminan en las fosas nasales de las tortugas marinas asfixiándolas.

Definitivamente la relación con el plástico tiene que terminar. Un termo de vidrio o aluminio, en vez de botellas plásticas de agua; evitar el uso de sorbete plástico o una bolsa reusable en el supermercado hacen la diferencia.

¿Cómo evitar consumir plástico en restaurantes?

La verdad es que uno debería dejar de consumir plástico en todos lados, pero en nuestros hogares es más fácil controlar. El problema es al salir a un centro comercial o un parque de food trucks en el que todo es plástico. Incluso en los restaurantes con los sorbetes.

"Esta iniciativa de consumo responsable comienza desde uno; hay que entender que el cambio requiere sacrificio pero se siente muy bien colaborar con el planeta".

Sorbetes reusables

Esta solución ya está disponible en EE.UU. y seguro llegará pronto a Ecuador. Se trata de un sorbete de aluminio que se dobla y su estuche mide lo mismo que las llaves del auto. Se puede llevar en el llavero y así no olvidarlo nunca. Esta es una solución para que los restaurantes dejen de comprar pitillos plásticos.

Cubiertos de bambú

Hace poco tenía prisa y pedí una ensalada para llevar. Me sorprendí al ver que este restaurante llamado Kaffe, al lado del coworking Impaqto en la República del Salvador y Moscú, servía sus platos con cubiertos de bambú.

La ventaja de esta planta es que crece muy rápido y no necesita fertilizantes ni plaguicidas para su cultivo. Obvio, que no todo el bambú es ecológico y sostenible. Hay que averiguar si se ha producido en condiciones justas para las personas y el ambiente, pero frente al plástico que tarda cientos de años en descomponerse, los cuebiertos de bambú son una opción alentadora.

Termos de vidrio o aluminio

Cuando uno corre todos los días entre reuniones y citas es muy difícil ser responsable con el ambiente. Un té por aquí, un café por allá (servidos en plástico porque tenemos afán entre reuniones). La botella plástica de agua y, sin querer, en el día hemos usado al menos tres implementos plásticos que tardarán cientos de años en degradarse.

Hace poco me comprometí a llevar mi termo infusor de té a todos lados y si compro esta bebida pido que me la pongan ahí. El cambio comienza por uno y si no hacemos estas pequeñas acciones, no quedará planeta para el resto.

Investiga los restaurantes que frecuentas

Comer no solo es que te sirvan un plato y ya. No, comer es un acto de alimentar el cuerpo y generar un cambio. A mí me gustan esos restaurantes que promueven alimentos justos y limpios y siempre averiguo qué están haciendo.

Empieza a visitar restaurantes que tienen buenas prácticas y deja de visitar aquellos que no tienen conciencia y solo piensan en generar ganancias. Seguro pensarás que es mucho más costoso, porque un balde de pollo frito cuesta USD 9,99, pero si sumas las papas y las bebidas gaseosas la cuenta comienza a sumar.

En cambio, visitar restaurantes buenos y justos te dará un panorama más amplio de lo que está ocurriendo en la gastronomía local. También hay pequeños paraderos humildes en el que los campesinos ofrecen comida y sus prácticas son justas con el ambiente. Tratemos de indagar más qué estamos comiendo y por qué lo hacemos.

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