Mi despedida como única propietaria de este blog

Por: @ivannazau

Hacer periodismo gastronómico durante estos últimos seis años fue un reto. Este blog nació como un experimento, más bien una bitácora digital de aprendizaje, intentando demostrar que el periodismo en la era de internet evolucionaría hacia los nichos, y fue así.

Para mí la gastronomía es mucho más que comer rico, es todo lo que sucede detrás desde que el agricultor siembra, madruga a labrar la tierra, enfrenta lluvias nefastas y sequías y al fin cosecha. Esos productos llegan a los mercados, muchas veces con intermediarios, y son adquiridos para transformarlos en alimentos, que reúnen a las personas en la mesa entre conversaciones que unen a las familias. Pero esta es una visión positiva, la comida también tiene su lado oscuro que se ve en el desperdicio de alimentos, por ejemplo en América Latina, cada año el desperdicio de alimentos es del 15%, que se sitúa en la producción, procesamiento, comercialización y consumo.  Al mismo tiempo fallecen 25.000 personas al día por causa del hambre, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO). La peor parte es que año 6 millones de niños menores de 5 años mueren por la misma razón.

Mientras existe este desequilibrio, quienes sí podemos comer no lo hacemos con conciencia. Comenos conchas negras de menos de 4,5 centímetros (las que nos sirvan porque tenemos hambre) sin cuestionar. Estas conchas no han llegado a la adultez y no pueden reproducirse y estamos perdiendo esta especie que hace única a la gastronomía ecuatoriana.

Además, estamos dispuestos a creer mentiras de grandes cadenas y tendencias y pagar sobreprecios por productos industrializados. Por ejemplo, el sushi con surimi, también conocido como palitos de cangrejo, que en realidad tiene rechazo de pescado, azúcar, claras de huevo y conservantes, y a veces la valoramos más que la concha negra.

Cuando alguna vez escribí del único lugar de sushi que he probado en Quito que respeta el producto y trabaja con pesca local recibí mensajes no gratos diciendo que no democratizo la gastronomía sino que escribo para personas pretenciosas que pueden pagar. Y eso es lo realmente gracioso, ya que durante estos años yo no podía pagar  esos lugares, jamás he podido darme una vida comiendo afuera pero hacía de todo (excepto recibir comida gratis de los restaurantes) para contarles esta experiencia. Como soy hábil en marketing, daba charlas y hacía capacitaciones y ese dinero extra lo usé para descubrir nuevos lugares y dar visibilidad a los restaurantes que no tenían para pagar una página en una revista o que hasta le faltaba para hacer pauta publicitaria en Facebook. Mi objetivo era claro: contar las historias de restaurantes que respetaran al agricultor y entendieran la gastronomía como un motor de desarrollo social.

En estos años también me di cuenta que debía rentabilizar este espacio y muchos me ofrecieron comprar notas. No lo hice porque a eso se le llama publirreportaje y este blog no nació para eso. Así que tuve que entender cómo los anunciantes querían estar en el blog y la única forma era incrementar el tráfico (cantidad de visitas) y ahí nació el ranking de hamburguesas.

Muchos se indignaron y dijeron que tenía doble moral porque jugaba a impulsar la gastronomía ecuatoriana, y a la misma vez promocionaba un producto sin identidad local y fácil de hacer. Concuerdo en la ausencia de identidad pero no en el facilismo, ya que una buena hamburguesa necesita carne de calidad, mezclas de diferentes cortes, pan de masa madre y otras técnicas para lograr la perfección y justamente fue este segmento el que impulsó a este blog a ser conocido y vender pauta. Además, este listado ayudó a pequeños emprendedores a darse a conocer, ampliar sus negocios e incluso mudarse de food trucks a locales. Y cuando llegaba a esos lugares, después del ranking, a comer nuevamente, con mi hija, y me contaban estas historias, agradecían y ella me decía: mami, estás mejorando el mundo con tu blog, estoy muy orgullosa de tu trabajo.

Sin embargo, no todo el mundo es agradecido y en este trabajo recibí muchas críticas semana a semana. A veces intentos de demandas y otras amenazas (incluso especificando que sabían dónde vivía), porque estamos en un país en el que hacer periodismo, incluso gastronómico, es una piedra en el zapato.

Conforme estos mensajes amenazadores se incrementaban, hace 6 meses recibí la propuesta para vender este blog con una cláusula en la que no podía hacer periodismo gastronómico con mi nombre en ningún espacio. Es decir, no podía escribir para alguna revista o hacer alguna reseña en mi canal de You Tube y les dije que era imposible negociar con dicha restricción. Los interesados se fueron y yo me quedé con esa intriga de si volvería a recibir una oferta nuevamente.

Comencé a investigar y cada vez hay más blogs y es bueno porque eso impulsa la gastronomía del país. Quisiera que todos tengan la ética periodística para ser independientes y hacer un trabajo libre del interés de las marcas, pero no todos van por la misma vía. Entre más espacios de este tipo veía, más entendí que es un tema de oferta y demanda y estos blogs se deprecian, así que perdí la esperanza de recibir nuevamente una oferta. Sin embargo, llegó hace menos de un mes (esta vez sin la restricción) y comencé a pensarlo. Estas últimas dos semanas casi no he dormido, tratando de entender el impacto que logré con este medio y si de verdad mi trabajo hacía la diferencia.

Sé que muchas veces me equivoqué, estoy consciente de los errores que cometí porque, al igual que ustedes, vivo en un país donde no existe el periodismo gastronómico, así que todo lo que hay es prueba y error, y algunos destellos intentando descifrar el potencial de la gastronomía ecuatoriana.

El potencial existe y siento que cada vez estamos más cerca de lograr ese reconocimiento, pero hay que trabajar más en la identidad. Los ecuatorianos (y aunque soy colombiana me incluyo aquí porque amo este país) debemos comer más ecuatoriano, amar nuestra comida y priorizar el encebollado, hornado, quimbolito y las más de 2000 sopas que tenemos.

No me quedan más que palabras de agradecimiento a los agricultores, comunidades y asociaciones (como Salinerito hace unas semanas) que me abrieron las puertas, me permitieron pasar días con ustedes, cosechar (obviando la parte dura de sembrar y tener la paciencia de que emerja el producto de la tierra) y entender cómo viven y lo duro que es su trabajo y cuán agradecidos debemos estar los comensales con ustedes.

"Si tienes comida en tu mesa agradece al agricultor"

También a los cocineros que me ayudaron a entender su evolución, técnicas, propuestas y que veían en este blog un espacio para acercarse al comensal y mostrarle que además de preparar platos, la gastronomía es un todo que impacta en el desarrollo social, ya que comemos tres veces al día.

Igualmente a los comensales que comenzaron este proceso conmigo sin saber nada y después de un tiempo empezaron a preguntar al administrador  del restaurante si compran de forma responsable sus productos. Comensales que entienden que su rol va más allá de comer y sus decisiones hacen que la gastronomía ecuatoriana sea una verdadera potencia que trabaje por un futuro mejor del agricultor, pescador, carnicero y todos los actores involucrados en alimentarnos.

Gracias por las muestras de cariño

Preguntas sobre la transición del blog

Después de la carta de despedida voy a responder algunas preguntas que me han hecho con frecuencia después de la venta de este espacio y que por transparencia merecen saber:

¿Qué va a pasar con el blog?

Los nuevos dueños tiene la mayoría de las acciones lo que les permite tomar las nuevas decisiones editoriales. Hemos conversado y les interesa mantener la línea que lleva hasta ahora. Yo sigo teniendo una parte (solo el 30%) y me van a permitir escribir, aunque no haré reseñas de restaurantes sino que me enfocaré en el agricultor, que creo que merece la atención.

Ahora habrá presupuestos, críticos gastronómicos certificados y un staff de redactores para impulsar el sitio.

¿Soy millonaria ahora?

No, un blog no cuesta tanto. Si hubiera sumado el dinero que gasté en restaurantes y comiendo cada año 30 diferentes hamburguesas (que iban desde USD 3 hasta USD 20) para sacar 10 en el ranking, salí a pérdida. De hecho, al vender un blog se contabiliza el tráfico (cantidad de visitas) y la gestión comercial. Es decir, tu capacidad de generar ventas sobre ese medio, y la mía fue escasa, así que eso bajó el valor. No soy millonaria, y tampoco espero serlo.

¿Seguiré haciendo periodismo gastronómico?

Sí, pero desde otro espacio. Con este revuelo me ofrecieron impulsar mi canal personal de You Tube con un formato audiovisual para contar estas mismas historias, pero ya con mi rostro, sin dejar de lado mi forma de hablar. Así que se vienen nuevas historias. Estén pendientes a mi canal.

¿Estoy feliz?

Tengo sensaciones encontradas, pero sí estoy feliz. Lo estoy por lo que hemos logrado juntos, las conversaciones que este blog ha impulsado y el agradecimiento de los emprendedores gastronómicos. También siento un peso menos al no tener que ir a menús degustación que cuestan la mitad de la pensión del colegio de mi hija y estar pensado en cómo arreglar ese hueco financiero. Siento que este es un trabajo hermoso pero es para personas con recursos que yo no tengo. Hice lo mejor que pude con lo que tengo pero eso no bastó para hacer un trabajo con mayor impacto. Los nuevos dueños vienen con ese músculo financiero para hacerlo crecer. 

"No tengo la forma de decirles gracias a todos por apoyarme estos años con su lealtad hacia este medio y compartir mi propósito"

4 Respuestas

  1. Gracias por todo. Cómo te decía en Instagram. Es la pasión por la comida, el respecto por la gente que sembró, cosechó y preparó los alimentos pero sobretodo la responsabilidad por dar una opinión veraz y educar al comesal a tener consciencia de los alimentos que se lleva a su boca.

    Un abrazo y estoy pendiente de tu canal, es más yae suscribí y tengo alertas para cuando publiques algo nuevo. 🙂

    Buena suerte!

  2. No puedo creer que recién encuentro este blog y ya te vas! Esta muy buena toda la información que publicas, GRACIAS!
    Un abrazo y suerte, espero que retomes esta pagina algún momento.

    • Gracias Carla. El blog sigue funcionando y yo seguiré escribiendo, pero menos porque habrá redactores. Espero que lo sigas leyendo, aunque ahora tendrá contenido de toda la región, y no solo de Ecuador. Gracias por tu mensaje.

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