Qué desaparecerá de los restaurantes después del COVID-19

Hace unas semanas escribí sobre qué iba a cambiar en los restaurantes frente al COVID-19, pero no me había arriesgado a plantear lo que podría desaparecer. Y es un punto importante, porque la industria turística ha sido una de las más afectadas por la cuarentena que obliga a todas las personas a quedarse en casa. Sin embargo, ningún supermercado ha cerrado ante la pandemia, y probablemente están vendiendo más que antes. ¿Qué han hecho para seguir operando?

  • Aumentar las frecuencias en turnos
  • Medir la temperatura constantemente de empleados y clientes
  • Señalización de distancias mínimas entre personas
  • Desinfección constante y uso de implementos de bioseguridad

Estas nociones mínimas son clave para la industria turística al retorno de actividades. Además de eso, este texto sobre cosas del mundo exterior que están a punto de desaparecer después del COVID-19 puede sonar a exageración, pero hay que tomarlas en cuenta para la nueva normalidad que regirá en hoteles, cafeterías y restaurantes. Muchos creen que en Ecuador, después de la vacuna todo vuelva a ser como antes y es una posibilidad. No obstante, toda esta situación sí cambiará ciertos hábitos, y al menos es importante estar preparados. Estas son las cosas que podrían desaparecer en el negocio de hoteles y restaurantes después de la pandemia:

Barras en los bares

Mucho de habla de estos espacios que eran usados para los solitarios que llegaban a un lugar, pedían un trago y un aperitivo y vivían una experiencia solitaria, pero a centímetros de otra persona que estaba en su misma situación. Las barras de los bares podrían estar en extinción a no ser que se renueven y tengan más de un metro de espacio entre sillas.

Menú físico

Esa carta en la que se veían los platos y pasaba de mano en mano, posiblemente será otra de los ítems que no se verá. Puede ser reemplazada por una app o solución de integración, para que cuando el comensal ingrese al local reciba un mensaje con las opciones del menú en su propio celular.

Espacios

Los espacios deberán transformarse. En algunos países de Europa, los restaurantes que están reabriendo tienen prohibido servir comida en su interior y exigen que se sirva en mesas en el exterior. Eso tiene mucho sentido allá, pues en primavera y verano las cafeterías y restaurantes con mesas en exteriores son comunes, y parte de la rutina turística.

En Ecuador probablemente hay que replicar ese modelo y eso incluye conversaciones entre sector público y privado, para nuevas regulaciones del espacio y trabajar más temas de urbanismo con este enfoque.

Algunos, incluso, plantean este tipo de espacios con crecimiento vertical. No sabemos lo que se viene, pero las mesas con menos de un metro de separación no serán una opción.

Horarios rígidos

Una de las cosas que deberá cambiar incluye el ritmo de la ciudad. En países asiáticos ha sido fácil reactivar el sector turístico porque su mentalidad incluye flexibilidad de turnos y una visión de servicio nocturno. Ecuador es un país pequeño, pero con gran potencial turístico. Sin embargo, un comentario frecuente de turistas extranjeros jóvenes es que su capital es una ciudad hermosa pero sin mucha actividad nocturna. Y es cierto, aquí -en Quito- no hay un supermercado -como en otros países- abierto a las 10 pm, o un domingo o lunes, hay poca oferta de restaurantes con propuestas innovadoras. La verdad es que después de la pandemia habrá que replantearse los horarios rígidos y crear nuevos turnos para atender en horarios extendidos.

Banos publicos

Obviamente estos no desaparecen, pero tienen que reinventarse, y por más que odiemos esta palabra en este punto es un tema crítico. Las chapas de las puertas, basureros y todo lo que implique un punto fuerte de infección por el contacto de varias personas debe cambiarse, para no tocar nada allí. Adiós a los botones y palancas en los grifos. Estos deben ser reemplazados por sensores que se activan solos para el agua, luz y cisterna. Asimismo, desaparecen los secadores de manos de aire, porque es más higiénico secarse las manos con papel desechable

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