Corea del Sur reduce el desperdicio de alimentos

El desperdicio de alimentos es una realidad ya que unas 1300 millones de toneladas de comida, un tercio del total, se desperdicia en el mundo. Cada país lucha contra este problema a su manera. Hay apps como Nilus, que ofrece una suerte de solución tipo Uber para unir a los que tienen desechos con los que necesitan. También hay iniciativas que recogen la comida y preparan alimentos para los más necesitados. Estas son formas de ser parte de la solución, aunque la escalabilidad es difícil, porque se necesitan voluntarios todo el tiempo. Por eso Corea del Sur creó una ley que obliga a los residentes a separar los desperdicios de comida de la basura general.

En Corea del Sur, los desechos de alimentos representan el 28 % del total de desechos en términos de volumen. El 30 % de los desperdicios de comida casera proviene de las sobras, y el 5 % es comida que se desecha sin comer.

El gobierno de ese país implementó la iniciativa única: Pay as You Trash (paga lo que desperdicias). Los residentes deben separar los restos de alimento del resto de la basura y tirarlos por separado en contenedores especiales.

¿Cómo se aplica este proceso?

Una de las formas es a través del uso de una tarjeta de identificación por radiofrecuencia (RFID). Los usuarios toman la tarjeta personalizada y la colocan frente al contenedor inteligente para depositar el desecho. Una vez depositado se pesa automáticamente y se registra en la cuenta del usuario. A fin de mes el acumulado de facturas llega y cada usuario debe liquidarlas. El costo de cada factura depende de la cantidad de desechos depositados.

El segundo método de facturación es a través de bolsas de basura prepagadas. Estas bolsas especialmente diseñadas tienen un precio basado en el volumen. Por ejemplo en Seúl, una bolsa de basura de 10 kilos cuesta alrededor de 190 wones (menos de 1 dólar).

También  existe un sistema de administración de código de barras, en el que los residentes depositan el desperdicio de comida directamente en los contenedores de abono orgánico y lo pagan comprando adhesivos con código de barras adjuntos al contenedor.

Los restaurantes y otras empresas enfocadas en la producción o consumo de alimentos están tratando activamente de reducir su factura de desechos. Regularmente los negocios grandes cuentan con una máquina que convierte los restos de comida en polvo seco; para  utilizarlo como fertilizante, abono, comida para animales o incluso como biogás.

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