Cómo los influencers afectan la gastronomía

Últimamente el tema de los influencers está decayendo. Esto después de que se hiciera pública una oferta de Ella Darby, una youtuber e instagramer famosa que suma más de 150.000 seguidores en ambas redes, en la que ofrecía a un hotelero hablar bien de su negocio si la hospedaba por 5 noches gratis.

El hotelero, quien entró en cólera, hizo público el mensaje de la influencer. Así se destapó la olla de cómo estos profesionales inciden en reseñas solo por publicar algo a sus miles de seguidores. Puedo perdonar la estrategia de influencers en la industria hotelera, pero no en la gastronómica.

En gastronomía no puede jugarse en el tablero de los influencers, porque es así como los lugares de comida mala que tienen un presupuesto alto para dar comida gratis reciben mejores reseñas y posteos que los pequeños lugares que no tienen cómo financiar este tipo de estrategia.

Además, las reglas del juego son injustas porque los influencers, muchos de ellos, no se han formado para entender sobre, ingredientes, técnicas, sabores, texturas, conceptos e historia. No entienden el valor de la tradición y básicamente "rankean" bien a cualquiera que le dé comida gratis.

La olla de los grillos en tema de influenciadores y gastronomía volvió a destaparse esta semana gracias al tuit de uno de los chefs más famosos del mundo. Se trata de Dabiz Muñoz, un cocinero español de vanguardia quien en 2010 recibió su primera estrella Michelin y dos años después obtuvo la segunda. El reconocido cocinero posteó un mensaje interno de un influencer que le decía:

Nuestro perfil consiste en recomendar restaurantes y puntuarles, tanto la comida, como el personal y el ambiente. Habría la posibilidad de que me invites a comer a cambio de la recomendación.

El tuit de este chef me recordó que hace poco estuve en un restaurante en Quito. Después de comer y pagar, puse un par de fotos en la cuenta de Instagram y el dueño del lugar me escribió un mensaje interno.

- ¿Va a ser alguna mala crítica? preguntó él.
- No, para nada. Solo posteo cuando el lugar me parece bueno, y solo escribo notas cuando me parece excelente.
- ¿Va a escribir una nota? preguntó de nuevo, ahora con menos miedo.
- No. Pero puedo darle feedback de qué puede mejorar.
- Me encanta la idea. ¿Cuánto cobra?
- Nada. Solo le voy a decir tres cosas y el único objetivo es que la próxima vez que coma allí me sienta enamorada.

En la conversación con este chef y emprendedor, me confesó que a su restaurante habían llegado, en varias ocasiones, influenciadores solicitando comida gratis a cambio de calificaciones en TripAdvisor. Incluso uno de estos influencers le amenazó con puntuar mal sino aceptaba.

La desgastada credibilidad de TripAdvisor

En el Reino Unido, el bloguero Oomah Butler reveló que TripAdvisor no está tan bien diseñada como se cree. La motivación para hacerlo fue uno de sus trabajos anteriores en el que su función era escribir reseñas falsas de restaurantes, con un costo de USD 14 cada una, que se vendían a Yelp! y, obvio, TripAdvisor.

Al salir de ese trabajo decidió iniciar un proyecto personal: durante siete meses preparó platos, algunos incluso con espuma de afeitar, y presentados de forma gourmet. Los fotografió y subió a su web y se inventó que para reservar había que hacerlo con meses de anticipación.

El prestigioso restaurante se llamaba The Shed At Dulwitch que recibió reservaciones a las que tenía que responder que no había cupo. Las reseñas en TripAdvisor comenzaron a crecer a pesar de que ningún comensal había probado su propuesta. Después de revelar la farsa, Butler dejó claro que si alguien quiere salir a un restaurante nuevo no hay que creerse todo lo que dicen las críticas en Internet.

En Ecuador la moda de los influencers está creciendo pero hay que entender qué es un influencer y cuál es la línea entre lo correcto y lo que no lo es. No hay que juzgar por el número de  seguidores en redes sino por el impacto que la persona genera y cómo actúa. 

Durante mucho tiempo he dicho que los foodies no son periodistas gastronómicos, pero creo que los foodies sí aportan a dinamizar la cultura gastronómica. El verdadero problema está recibir comida gratis a cambio de reseñas.

"En mi caso, como editora de este blog hago un presupuesto mensual para poder comer en diferentes lugares y hacer reseñas. Jamás pido comer gratis a cambio de fotos o buenos comentarios, y aunque es duro sostener esa idea, es la única manera de hacer periodismo gastronómico".

Cuando se es 'foodie' es normal aceptar invitaciones en diferentes restaurantes y hablar bien de su comida. Eso es prohibido en el periodismo gastronómico, porque si se acepta algo de la fuente (en este caso el chef o restaurante) no se puede informar con soltura sobre la verdadera experiencia. En pocas palabras, la integridad está comprometida y no es posible comunicar de forma responsable. Una buena práctica es no aceptar los regalos para hacer un trabajo impecable.

Bajo esa premisa, TripAdvisor no es una garantía de la calidad de la comida y tampoco existe ética detrás. Ser influencer no es malo, lo que está incorrecto es pedir comida gratis a cambio de reseñas que afectan la percepción del mercado y solo premian a los restaurantes que tienen presupuesto para que hablen bien de ellos. 

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