Por qué comer ensalada engorda

Investigadores de mercadeo en la Universidad de Pensilvania equiparon carritos de un importante supermercado en EE.UU con etiquetas de radiofrecuencia para rastrear sus movimientos. Con este experimento se encontraron, sin querer, con una metáfora que define a la sociedad.

Los datos del recorrido de más de 1.000 compradores, luego relacionados a sus compras, revelaron un patrón: después de colocar un manojo de kale (esa verdura llamada col verde o crespa que es prima del brócoli; muy de moda por su valor nutricional) en el carrito, lo más probable es que después te dirijas a la sección de helados y te premies con un litro de este postre. En cuanto más sanos sean los productos en el carrito, mayor la tentación de un impulso gastronómico, como indica un artículo del New York Times.

Estos actos de equilibrio no son impredecibles (después de todo, ¿quién no se ha recompensado con un pedazo de torta o una cerveza después de una rutina de ejercicio?) ni malos por naturaleza. Sin embargo, las investigaciones sobre lo que los psicólogos denominan el “efecto permisivo” sugiere que esta tendencia del ojo por ojo y diente por diente está profundamente enraizada en nosotros, y opera incluso sin que nos demos cuenta. En un mundo donde constantemente nos venden miles de productos que mejoran la salud, cuya eficacia está en duda, esta actitud puede ser un problema.

De este comportamiento resultó que ordenar una ensalada junto con nuestra hamburguesa con tocino y queso es una manera deliberada, y racionalmente cuestionable, de compensar el placer y la salud. No obstante, los investigadores que estudian a los consumidores descubrieron que la sola presencia de una opción saludable en un menú aumenta las posibilidades de que ordenemos la opción menos saludable. Los restaurantes de comida rápida han sacado partido de esta conjetura. De hecho, las grandes cadenas ofrecen ensaladas en su menú para impulsar esa “conducta permisiva”.

Esta investigación aún no termina. El ser humano evoluciona con sus hábitos y este no es el fin. Sin embargo, hay que preguntarse por qué las personas suben de peso. Una vida saludable no es comer ensalada; se trata de tener una vida saludable y equilibrada. Darse gustos es parte de ello, para que tenga sentido, pero en una forma ordenada, sin caer en los excesos.

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