Brunch en Quito: Salnés y los sabores de Ecuador

En Shanghai, hace menos de un año, se inauguró el primer restaurante con temática de Coca-Cola del mundo. Allí se sirve comida japonesa, occidental y del sureste asiático. Todo en el menú se acompaña con la gaseosa mundialmente conocida, que autorizó el uso de su marca en este restaurante que basa su éxito en la globalización de la cocina, sin entender el impacto de la huella de carbono que deja esta bebida.

En Ecuador, aunque sí hay franquicias, aún no opera un restaurante de este tipo. De hecho, cada vez más surgen propuestas que quitaron la gaseosa de su carta y trabajan con jugos y cervezas artesanales producidas en el país (que están en un alto nivel según los resultados de la última Copa Cervecera Mitad del Mundo).

Uno de los restaurantes es Salnés que funcionará, entre octubre y diciembre del 2016, en Laboratorio, un espacio -que alguna vez fue una fábrica de alambres que le da un toque industrial- para que los chefs implementen su idea de negocio y la validen en el mercado.

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De ahí salió Banh Mi y otros emprendimientos gastronómicos. Regresando a Salnés, que ya existía, su propuesta se enfoca en la revalorización de sabores ecuatorianos, que es el sello de su creador Mauricio Acuña, quien reparte su tiempo como chef del restaurante Patria y la organización de Latitud Cero, uno de los festivales gastronómicos más importantes de Ecuador.

La carta de Salnés es un recorrido por los sabores de Ecuador. La carta varía y eso se debe a la sostenibilidad; se trabaja con la pesca del día en la que se compra el pescado y masriscos según la disponibilidad del mar y no la demanda del consumidor. Bajo esa premisa se crean ceviches con técnica como pulpo al carbón, maní y pimientos asados. También hay uno vegetariano con palmitos, mandarina y brotes tiernos. Si la elección no va por ceviche también hay opciones cuencanas como el motepillo con chicharrón o motesucio con hojas de mostaza.

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El tamal de arroz con salsa de pepas de zambo y huevo poché es una excelente opción para el brunch. Ese momento que de por sí ya es un acrónimo de términos los anglosajones: breakfast y lunch, en los que abunda el muesli o pancakes. Pero no en Salnés, donde se puede comer un ceviche, un sánduche de chancho en pan de cristal o tortillas de maíz con pollo frito y aguacate.

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En ese restaurante el brunch se sirve los sábados desde las 10:30 hasta las 16:00. Mientras que en semana, es decir de miércoles a viernes, abre a las 12:30 hasta 16:00 y de 18:30 a 22:00 para almorzar o cenar estas opciones ecuatorianas.

Cuando surgen restaurantes de este tipo, no solo se beneficia el comensal que aprende a comer mejor y a valorar más lo que tiene. También se beneficia los agricultores y pescadores que estrechan relaciones con chefs y cocineros, dejando a un lado a grandes empresas intermediarias. En este proceso gastronómico las gigantes como Coca Cola no tienen cabida, mientras que los agricultores venden su producción de fruta y el consumidor gana, en sabor y en nutrición, algo que evidentemente no está sucediendo en  Shanghai. 

En Salnés también hay cómo endulzar la vida y no es precisamente con Coca Cola. Si tienen oportunidad prueben su budín de pan servido en crema inglesa con salsa de toffee, orito caramelizado, fresas y almendras. 

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Ecuador va por buen camino y Salnés es prueba de ello. Hay que comer más ecuatoriano para mostrar al mundo el potencial de este país en gastronomía.

Dirección: Lizardo García, entre 12 de Octubre y José Tamayo.

Teléfono: 02 255-43-65

Precio promedio: USD 15 por persona

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